viernes 13 de noviembre de 2009

tal cual me escribo el alma

La complejidad de la vida
depende
de los vectores equivocados
que marcan el sendero hacia la consumación del amor
el amor fuera de la matemática
del gemido
el amor perplejo
en el fondo de un río
dentro de un coche
y las nereidas escriben en las ventanillas
“Érase una vez”…y los ahogados comienzan
a subir a la superficie

el amor de quién en vez de gritar
se corre entregado sobre un colchón imaginario.
El amor distorsiona mundos
y aplaca el relente
sobre jinetes tártaros
el amor
es un desconsuelo
en sí mismo
anteponiendo la maravillosa comunión
de los cuerpos
a un atolón de mares bañados por la irrealidad
el amor de quién en vez de gritar
escribe
para la chica que duerme desnuda
a un millón de años luz…


(me marcho a Polonia. Os llevo conmigo)

sábado 7 de noviembre de 2009

Los gritos azules del sufrimiento

(por una fotografía en la que salía del palacio de justicia un viejo torturador de una dictadura cualquiera, protegido por unos cuantos polícias ante la rabia de la gente. Una lata de cocacola vuela por los aires en busca del asesino)


Probablemente ese viejo coronel lo único que recuerde de esta fotografía sea el bote de coca cola que vuela por los aires ¿Para qué recordar lo accesorio? Ni los policías pertrechados en sus uniformes verdes con sus gorras de plato, todos rodeándole diligentemente, cumpliendo con su deber, ni los gritos de los muertos, ni la cólera húmeda de la gente a las puertas del palacio de justicia, ni la canícula hiriente de ese día de verano gangrenado. El viejo torturador no recordará su pelo canoso y engominado, su soledad, su rostro azulado, su camisa azul, las voces también azules que vienen del fondo del mar. No se recordará asustado y cobarde, ausente, mirando hacia la nada de sus zapatos manchados de sangre. Mojado, zarandeado, camino de un “vía crucis” sucio donde se rememoran las balas de carabineros somnolientos disparando al relente rabioso de un chaval de diecisiete años. ¿Y para que recordar el daño colateral causado a la aurora? De esa fotografía el coronel se quedará con el bote de coca cola ribeteando el aire también azul con multitud de gruesas gotas doradas, a modo de papel de fiesta y confetis, y él subido en su imaginario y delirante Cadillac descapotable, atravesando ante el fervor del pueblo la quinta avenida de los salvadores de la patria…

martes 27 de octubre de 2009

INFINITUD



Leyendo a Rodrigo Fresán


Relees a Pound descalzo sobre una tumba vacía

Amas todas las cosas

recluido en “la enana blanca”

que alumbra a los primitivos perros del invierno

Y los años luz

Que legitiman

La voracidad de un poema

que empezó por tu corazón

y se perpetúa en otro ser

allí arriba

en “el fondo (deslumbrante) del cielo”…

domingo 18 de octubre de 2009

LENGUAS ( Y mi domingo otra vez perdedor )

Tristeza de tarde otoñal, de peces sombríos que se me escurren entre los versos que hoy no consigo escribir. Llegará el viento a testimoniar el piar de los muertos, los naranjos servirán de señuelo para aligerar el remordimiento de las truchas que cabecean tristes bajo las piedras. Y la vida que se abre paso entre organismos unicelulares y lechuzas y espejos que guardan voces de viejos tenores demenciados, y la vida que se abre de piernas,( le pese a quien le pese), buscando el goce de una lengua que ha perdido el miedo al silencio de dos cuerpos que buscan amor…

jueves 8 de octubre de 2009

MARTIN AMIS


Ayer leí un relato de Martin Amis. Hablaba de umbrales de dolor difícilmente soportables. De la cordura que se rompe en mil pedazos. Hablaba de moteles “made in América” y abluciones al amanecer en lavabos de veinte dólares. No podía despegar la vista del libro, me agarraba a las letras que arderían unos minutos más tarde. Todo el mundo sabe en que consiste la fórmula de la combustión, pero nadie sabe cuando termina el trabajo purificador del fuego. El incendio y su elasticidad lírica para llegar donde nadie ha llegado.

En el relato había un tipo que se levantaba de la cama y se miraba al espejo su insomnio, gris y viscoso como una bestia desubicada. Después quedaba con otro tipo en la recepción de un motel de Portland a las 5:35. Estos a su vez quedaban en el aeropuerto de Newark Internacional con otros tipos. Otros aeropuertos. Todos hablaban con otros tipos a través de teléfonos móviles. Ninguno tenía miedo ¿Ha hecho el equipaje usted mismo? ¿Lleva armas punzantes en su maleta? El día iba a ser extraño, ajeno a la insignificancia de las moscas y sus malos presentimientos.

Vuelvan a sus asientos. Volvemos al aeropuerto. Todo va a ir bien. Que nadie se mueva

En las páginas finales se describía a 900 kilómetros por hora el cielo disímil de Nueva York. Las calles con sus hormigueros estáticos. Queens, Coney Island. El estadio de los “Giants” como una inmensa tarta de chocolate para un muerto. La turbulencia no deja rastro, es aséptica como una brizna de hierba viajando en el queroseno. Los pájaros que anuncian el fin de todas las cosas, se dejan vencer por el viento. Delirio y terror. Quizás apenas podía seguir leyendo, tal vez mirase a otro lado. Iba dentro de ese avión. La torre estaba muy cerca. Vertiginoso tormento. Las 8:46:40…
Permanezco sentado en el sofá. Extenuado. Sobrecogido. Habitante del otro lado. Acabo el relato “Los últimos días de Mohamed Atta"...

miércoles 30 de septiembre de 2009

Janis Joplin

Anoche soñé con Janis Joplin, y me dijo que en el infierno no se estaba tan mal.
Ella me susurra que una heroína pura y letal, que te mata a melancolía, recorre las calles del barrio paralelo, tan lejos y tan cerca de San Francisco. Nadie sabe quién la ha puesto en circulación. Es de un blanco infinito, que se asemeja con el baño de un motel cualquiera, donde un “príncipe azul” vomita anfetaminas y soledad...
A estas horas, Janis me confiesa que no fue un accidente. Que lo suyo con el Rock ´n Roll siempre fue en serio. Que odiaba la precisión de las agujas hipodérmicas. Que su música acariciaba la nuca del vendaval. Que todos siempre han tratado de imitar su voz deshilachada...
Que ella es única, y que el crepúsculo absurdo y más hermoso de África resbala por su garganta, eso lo digo yo.
Y me asaltan las preguntas: ¿En que piensa una golondrina cuando atraviesa un basural, Janis?¿ Qué lujurias transitan por el estómago de una esponja? ¿Qué coño pasó aquella noche, la última, Janis? Dímelo, puedes confiar en mí....
¿Te marchas ya? Si has estado muy poco tiempo, y a ti precisamente lo que te sobra es tiempo...
Anoche soñé con Janis Joplin, y ya casi no recuerdo lo que me dijo. Pero esta madrugada es diferente. Esta noche te siento muy cerca. Casi no abro los ojos, pero te intuyo Janis, al fondo de la habitación, con tus ojos perdidos en la oscuridad. Eres la guardiana de mi sueño, balanceándote en tu mecedora de humo, dispuesta a desbaratar el ataque del demonio de la mediocridad, tan pusilánime y mortal como desde los comienzos, hace ya demasiadas primaveras...

lunes 21 de septiembre de 2009

Se me murió el vencejo entre las manos

"El espejo falso".- Rene Magritte
(Era demasiado inocente para morir...)

Se retuerce
agonizante/
demasiado pequeño
para la muerte/
un estertor de plumas
aún por nacer/
en la palma de mi mano
un angelito pardo
de garras encogidas/
con el sueño de cemento
cerrándole las pupilas/
ya se recuesta
en el ataúd de mis dedos impotentes
(…)
Vacío
de muerte/
sobrecogida la lágrima que lo despide
hacia el abrazo afectuoso de la tierra/
nanas más allá del lenguaje
y del trino esplendoroso de la mañana/
desbordado
por los sueños serenos que duermen
para siempre
en la transparencia de sus alas
inservibles para el viento…